“Wake alone in the hills

With the wind in your face

It feels good to be proud

And be free and a race that is part of a clan

To live on highlands

The air that you breathe

So pure and so clean…”

Iron Maiden – The Clansman


Espere hasta casi el final de mi estadía en Aberdeen para visitar el castillo de Dunnottar para tener mi nueva cámara y probarla ahí… pero la cámara nunca llego así que con resignación tome el tren en la estación de Aberdeen hacia «Stonehaven».

Estacion de Aberdeen, tren a Stonehaven

El viaje dura casi 20 minutos hasta «Stonehaven» y sale alrededor de 7 libras ida y vuelta.  La estación queda a poco mas de un1 kilómetro de distancia del pueblo. Así que con el sol sobre mi y un calor molesto camine hasta el centro de la ciudad.

El Castillo de Dunnottar se encuentra a 3 kilómetros al sur, en las afueras de «Stonehaven» por lo que tenía que atravezar por el pueblo caminando.Este pueblo de pescadores me recordaba mucho a “Seahaven” el pueblo ficticio donde transcurre “The Truman Show”.

Llegue a las costas de la bahía de “Stonehaven” atravesé el puerto y comencé a subir rumbo al Castillo de Dunnottar, es un poco confuso por que el camino hacia Dunnottar no esta bastante señalizado pero es mas que obvio que hay que subir.

Tras una subida bastante empinada… bueno empinada para estándares de gente que no hace alpinismo ni nada por el estilo y esta vestido común. Por que no soy del tipo de persona que se disfraza para ir de vacaciones y me visto como cuando estoy en mi casa. Una vez arriba hay una especie de mirador, con un banco para poder ver desde arriba Stonehaven.

Un cielo celeste con nubes renacentistas, calorcito y el aire fresco del “Mar del Norte”, con esa vista cualquier persona pensaría en lo hermoso que es “Stonehaven” y de verdad lo es. Después imaginas que los inviernos son crudos, el fresco viento del “Mar del Norte” se transforma en una fría daga y que a las 4 de la tarde ya esta anocheciendo y básicamente vas a invernar por los próximos 4 o 5 meses. Y ahí no es tan emocionante, pero uno siempre piensa que podría vivir en ese pueblo pequeño lejos de grandes ciudades.

El humor a esta altura ya es otro… atravesando los campos de trigo (disculpen mi ignorancia pero creo que son de trigo) el aire fresco en la cara, el Mar del Norte en el horizonte y los acantilados. Esa sensación de Escocia, esa sensación de Libertad (aunque nunca se independizaron) y si bien el sol estaba justo encima de mi cabeza yo ya estaba en “Scotland Mood”.

La primer parada en este viaje a Dunnottar era el “Stonehaven War Memorial” una construcción octogonal símil templo romano hecha de piedra a principios de la década del 20. Ubicado en la cima de una colina el Memorial se puede ver desde Stonehaven y sobre todo desde la ruta cercana y el tren. De hecho ya lo había visto el día anterior cuando viaje a Dundee. De más esta explicar que es un Memorial en honor a los escoceses caídos en las grandes guerras.

Desde allí arriba se podía ver Dunnottar a la distancia y si bien faltaba mucho ya la vista del camino que tenia que transitar ya prometía mucho. No se cuantas fotos habré sacado con el teléfono y maldecía al correo por no tener la cámara nueva tiempo para retratar ese maravilloso pedazo de ese gran país que es Escocia.

Seguí caminando por los senderos naturales cruzando a los que volvían del Castillo y pasando a los que se detenían a descansar o sacar fotos. Todo entre acantilados y campos. A medida que me acercaba a “Dunnottar” se veía un poco más de gente y a la distancia el sonido de un gaitero. Allí adelante estaba el gigante.

Llegamos a Dunnotar.

Ubicado en una plataforma rocosa, Dunnottar fue un castillo importante en la historia Escocesa, su ubicación estratégica era ideal para controlar el tráfico marino del Mar del Norte y al estar construido sobre una especie de roca era un Castillo difícil de conquistar.

Para entrar al mismo hay que bajar por un sendero y volver a subir. Es difícil imaginar como atacar esta fortaleza por todas las virtudes estratégicas que tiene tanto por tierra como por agua. Pero yo no iba a necesitar de un gran ejército para entrar a Dunnottar, simplemente tenia que pagar las 7 libras que salía la entrada. Dunnottar no es parte del Estado Británico si no que pertenece a Privados (familia de la nobleza) que hace unos años abrió el Castillo al Público.

En el Castillo solo quedan las ruinas de edificios del Siglo XIV y XV obviamente con una historia llena de sangre como casi todo castillo histórico. Se pueden visitar lo que queda de las diferentes partes de la fortaleza y hay carteles con breves explicaciones de cada lugar.

Dunnottar también aparece en el Cine, algunas escenas de Hamlet (1990) fueron rodadas en el Castillo y el mismo fue usado como inspiración del castillo de la película “Brave” (2012) de Pixar.

Pero no solo el Castillo es lo que llama la atención de los miles de visitantes que este recibe todos los años. Las rocas en las costas alrededor del castillo son hogar de una gran cantidad de aves marinas del Mar del Norte, y esa zona es considerada un “santuario” por la gran cantidad de especies. También suelen verse focas en algunas épocas del año.

Llegaba la hora de volver a casa y por el mismo camino en que llegue a Dunnottar volví hacia Stonehaven y espere el tren a casa. Todavía el sol brillaba fuerte, hacia calor y estaba cansado. Pero con esa sensación de satisfacción y libertad que te da Escocia.

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