Advertencia: el siguiente texto puede tener tintes de libro de autoayuda o frases de auto superación. En caso de no conocerme, les informo que estoy muy lejos de todo ese tipo de cosas. Así y todo es la única forma que encontré para encarar esta idea. Por otra parte esto fue escrito en el año 2016 por eso precios e ideas pueden variar (?).

Hora de borrar del pizarrón aquel viaje que programe hace dos años… hora de pensar en el próximo.

Pero esta vez hagámoslo juntos. Primero, dejar que todo sea una fantasía, escribamos el próximo destino en lugar visible: un pizarrón, en un papel, en la pared del cuarto en el espejo del baño y tenemos que dejarlo ahí todo el tiempo para que nos recuerde día a día a donde vamos a ir. Si es posible agregar una banderita o una foto del lugar.

El famoso pizarron de las ideas. Ese viaje nunca sucedio asi.

Cada noche antes de dormir busquemos los precios de los pasajes de avión y miremos cual es la forma mas sencilla de llegar ahí, buscar hostels o departamentos en Airbnb, revisar los mapas en google maps para ver a donde vamos a ir o leer en wikipedia cualquier dato o historia del lugar al que vamos a ir. Porque vamos a ir.

Claro que por más que hagamos todo eso no quiere decir que vayamos a ir, los pasajes aéreos no van a materializarse mágicamente. Así que hay que trabajar por eso…mejor dicho ahorrar.

Alguno me dirá que es muy caro viajar y que es imposible… bueno, es imposible si uno pretende quedarse en un hotel de 5 estrellas en el centro de cualquier ciudad importante y viajar en primera clase.

Simplemente hay que hacer sacrificios Esas salidas de todos los fines de semana a bailar o a nuestro bar favorito, desayunar todos los días en alguna cafetería de moda; quizás mejor no comprar ese dron que tanto querías, cambiar el auto o, por qué no, probar fumar un poco menos (aparte dicen que hace bien a la salud).

Exprimir el centavo.

La cuestión es encontrar esos gastos que se pueden controlar para transformarlos en un viaje y poner al viaje como prioridad número uno.

Hay que encontrar el método para ahorrar, el mío es un poco extremo ya que mido todo en pasajes aéreos. Por ejemplo: un recital que quería ir, me representa el 10% de un pasaje a Nueva York, o una cámara de fotos digital, el 50% de un pasaje aéreo… mejor sigo pidiendo prestada una. Admito que es un poco obsesivo y perjudicial este pensamiento pero me sirve para el fin mayor.

Vencer al temor

Pongámosle que ya tenemos la maquinaria financiera armada y estamos a punto para comprar ese bendito pasaje al destino deseado… la verdad es que se te frunce un poco (sobre todo si es tu primer viaje) pero lo sacas. Y ahí de verdad arranca la adrenalina. Buscar hospedaje, buscar cómo llegar del aeropuerto a tu hostel o donde sea que pares. Revisas una y otra vez los mapas para ver que tan fácil o difícil es llegar a tal o cual lugar. Te vas a dormir pensando ¿Qué hice? ¿Qué hice? Y cada día que te acercas al día del viaje te paranoiqueas más y más… hasta días antes que pensás “Quién me mando a meterme en esto, toda esa guita si yo estaba cómodo en casa?”

A veces un viaje armado en nuestra mente parece perfecto hasta que te pones a armar los traslados de un lugar al otro y ves que es complicado llegar de un punto hacia el otro y tenes que cambiar todo. O tranquilamente te pones a ver el mapa de los tres lugares que querías ir pero descubrís que tal lugar que te habían dicho que estaba zarpado esta cerca y así vas agregando ciudades hasta llegar a 15 ciudades cuando eran tres en un principio… después haces números de hospedajes y los números no te dan y volves a sacar ciudades para agregar otras baratas.

Nunca el viaje va a ser como lo imaginaste la primera vez.

Durante el viaje uno va a aprendiendo cosa que no va a volver hacer: como recorrer 36 ciudades en 18 días o llegar a una ciudad en avión tras un viaje de 13 horas para irse inmediatamente a otra a 500 Km o simplemente saber que con algunas personas volvería a viajar por diferencias de gustos o formas… créame que eso pasa, pero no es cuestión de romper una amistad por que dos personas no son compatibles para viajar, pero es algo para explicar en otra columna. En fin cualquier imprevisto de este tipo sirve para aprender y corregirlo a futuro.

Hay que saber elegir las companias de viaje.

La vuelta

La vuelta siempre es dura, pero la mejor manera de superar el DPV (Depresión Post-Viaje) es volver a empezar a armar otro viaje… escribir nuevamente en el pizarrón o pegar en la heladera el nuevo destino a visitar y así arrancar con el círculo vicioso del viajero nuevamente.

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