La misteriosa Buffalo me recibió con esos calores que anticipan tormenta. Un día soleado y agobiante. Calcule que por eso no había gente en las calles. 

El cartel dice que mantengamos a Buffalo en secreto. Y aparentemente es un secreto muy bien guardado. La palabra perfecta para esta ciudad es “Rara”.

Locales vacíos buscando nuevos inquilinos, locales abiertos pero cerrados y si bien en sus carteles dicen el horario de apertura este no condice con la realidad. Una avenida de los Teatros con muchos teatros lindos e iluminados pero nadie en la calle.

Pero en realidad no hay nadie en la calle, apenas unas pocas personas. Los autos van y vienen pero no más que eso. Una buena cantidad de hoteles pero sin turistas. Estamos al final del verano y si bien las cataratas del Niágara quedan cerca, aquí no hay nadie.

Suena una alarma y es un camión de bomberos que pasa apurado o un patrullero para apresar a alguien… Quizás un ciudadano que decidió salir a pasear por la calle. 

Arquitectónicamente es una ciudad muy linda. Edificios de otra época y de varios estilos. Parece una ciudad interesante pero todavía no le encontré lo interesante. Ni siquiera puedo decir que es una ciudad triste como lo sentí cuando visité Belfast. Buffalo no me provoca sentimientos algunos. No se si será la época o el calor pero acá apenas encontré vida.

Quizás Buffalo es ese secreto que no queremos descubrir.

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