Chicago siempre está presente en referencias cotidianas de nuestra vida. Series, películas, deportes y hasta una ciudad argentina lleva el apodo de “La Chicago Argentina”.

Pero a pesar de esas referencias al menos yo no sabía mucho de esta ciudad.

No sabía que esperar la verdad y ya tenía un leve temor a que sea otra ciudad estadounidense como lo fueron Buffalo y Cleveland. Y por suerte estaba muy equivocado. Chicago tiene la frescura en su gente y en sus brisas que hacen que los casi 30 grados de calor sean agradables a las sombras de sus altos edificios. Es una ciudad con una personalidad propia, cosmopolita pero sin el frenesí ni la locura de otras ciudades grandes, ordenada, prolija y limpia. Una ciudad que en cada rincón esconde un pedazo de historia con mil anécdotas.

 Sin duda una de las cosas que más sorprende de Chicago es su arquitectura. Lo antiguo y lo moderno conviven en total armonía.

Hay dos señales que indican cuando una ciudad te gusta mucho. La primera cuando ves la cantidad de fotos que sacaste y la segunda cuando sientes esa tristeza a poco tiempo de tener que abandonarla. Con Chicago me pasa eso. Me sorprendió, me encantó y ya me da tristeza dejarla.

Chicago siempre estuvo ahí, en las películas, en las series, en los Bulls de Jordan y en tantas otras cosas. Chicago siempre estuvo cerca.

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